Dentro de unos días cumplirá sus bodas de oro en su Catalunya amada y de la que no saldrá pues los años dedicados a ella han sido tormentosos algunos y bellos los otros. El convivir en una cultura distinta a la nuestra, causa mucha ansiedad en los inicios de esta forma de vida, pero con el paso de los años, se logra la estabilidad y hasta el idioma se logra aprender, no importando si logramos escribirlo o no, lo importante es hablarlo, de tal manera, que la comunicación sea fluida, con las amistades que se van generando y con todas las personas del entorno.
En los años 70 navegó nuevamente, pero esta vez no venia sola, trajo a su marido catalán para que conociera nuestro bello Perú. Volvió a regresar en varias oportunidades y siempre alegre y sonriente. Hubo un año que llegó muy triste pues su amado esposo había fallecido, pasó una temporada entre los suyos recuperándose del dolor. Y luego embarcó nuevamente hacia su patria de adopción.
Barcelona te adoptó y se enamoró de ti y de tus ojos verdes. Brindo por ti y por todos los bellos recuerdos de tu pasado cultural. Desde tu país de nacimiento oraremos por ti y por tu felicidad.

