domingo, 22 de junio de 2008

Acompañame

Nuestros hijos crecen y se alejan, ya no quieren acompañarnos.

Unos dirán que es la ley de la vida y otros sentirán que perdieron algo en el camino del crecer. Cualquiera sea la posición lo que hay que recordar es que cada ser humano tiene un lugar, por ende cada quien debe ocupar el lugar que la vida le ha asignado. Los chicos crecen y debemos enseñarles a ser independientes, por lo tanto, cuando les pidamos que nos acompañen a un determinado lugar, no nos sorprendamos cuando ellos nos digan que no desean ir. Ello significará que crecieron y que creen que llegó el momento de tomar sus propias decisiones. Los padres tenemos que conducirlos a ese punto y no desesperarnos por ese tipo de negativas.

Ir de compras ya no es divertido para ellos, a menos que les compremos todo lo que desean y eso no es posible. Visitar a los abuelitos, se convierte en un martirio pues se aburren con ellos.
Estas visitas o salidas es necesario escalonarlas para evitar su negativa y recuerden negociar es la base del éxito con los chicos.

Los adolescentes cada vez más sienten que tienen que hacer lo que a ellos les parece, no siempre es lo adecuado, por eso la guia paterna debe acompañar las decisiones en las conversaciones que sostengan en casa.






sábado, 14 de junio de 2008

¡Te quiero!



¿Cuántas veces al día le dices a tu hijo que lo quieres?

Si eres de esos padres a los que no les cuesta pronunciar un
TE QUIERO entonces es muy probable que tus hijos no tengan dificultades en su desarrollo pues se sentirán queridos y protegidos en todo momento. Pero como todo en la vida hay formas y formas para decir un "te quiero":



Se debe decir:
  • Con sentimiento.
  • Debe ser sincero.
  • Sin condiciones.
El querer es fácil, el decirlo es lo que complica a muchos padres que piensan que los hijos ya saben que sus padres los quieren, asi es que, para que se los van a decir. Los hijos necesitan ese refuerzo positivo diariamente, sean estos pequeños o grandes.

Yo, raramente escuché a mi madre decirme que me quería, por que probablemente el modelo que ella recibió fue ese, sin embargo ella manifiesta su querer abrazando y besando, pero yo no dejo de decirles a mis hijos que los quiero y no una si no varias veces al día, especialmente al despertar y al acostarse y eso que los mios son adolescentes, me escuchan y se enternecen y es precisamente ese momento que me une a ellos y los siento como si aun fueran unos niñitos, es que el te quiero, tiene ese poder de unir a los seres humanos.

domingo, 8 de junio de 2008

"Los abuelitos de hoy"


Aquél niño o adolescente que puede hoy en día gozar de sus abuelos, vivirá un mañana con muchas alegrías.

De esta oración se desprende una gran verdad, y es que la sabiduría que ellos irradian hacia los nietos les permitirá a estos crecer con mucha firmeza y serenidad, para ello, los padres tendremos que permitir que la comunicación entre ambas generaciones sea lo más clara posible. Es bien cierto que los abuelitos reniegan y a cada instante están corrigiendo a los nietos, pero es que los padres de este mundo globalizado, les hemos concedido ese privilegio a los abuelitos, quitándoles así el verdadero rol que a ellos les corresponde, cual es de mimar y querer a los nietos libremente.

Hoy recibí una triste noticia, un abuelito muy querido falleció, Lorenzo se llamaba, sus nietas no estuvieron cerca de él en sus momentos más duros durante sus últimas semanas de vida. Las dos adolescentes hacían renegar bastante a su abuelito cuando ellas eran niñas, una de ellas más dócil que la otra le concedía todos los deseos a su abuelito y este en retribución las engreía a las dos con mucho amor. Descansa en paz Lore.

Los abuelitos son seres muy especiales, que a su modo, nos enseñan lo que la vida realmente es. El mio se llamaba Julio e hizo lo indecible para hacer de mi una mujer fuerte y batalladora y hoy puedo decir que lo logró. El siempre se empeño por hacerme pasar pruebas bien duras, como aquella en la que cruzamos un puente caído allá en Ocoña, luego de haber pasado toda la noche en el bus que nos llevaba de regreso a Lima, sucesos como estos rara vez se olvidan y son precisamente estos hechos, los que nos hacen ver la vida de un modo distinto.



domingo, 1 de junio de 2008

Negociar o no negociar

Los hijos crecen y se creen los reyes del mundo, que todo lo pueden y que no necesitan ya de sus padres.

Ese es el sentimiento que tienen al enfrentarse a la vida y darse cuenta que el piso se les mueve a cada paso que dan, ya no son los niños que pedían ayuda a cada instante, ahora necesitan ellos tomar sus decisiones y moverse a su propio ritmo, pues el grupo al que pertenecen así lo requiere, y es allí donde los padres deberemos hilar fino, para que sin interferir con sus deseos sepamos negociar y ayudarlos a lograr la mayor cantidad de aciertos que les permita sentirse bien y pensar que son sus decisiones y no las nuestras. No debemos imponer sino conversar y llegar a acuerdos que les permitan sentirse cómodos con su propio ser.

Las reglas de antaño ya no son útiles hoy en día, pues estas venían de padres y madres autoritarios, que si bien es cierto pensaban en el bienestar de sus hijos, no les permitían formar un espíritu libre y autónomo.

martes, 27 de mayo de 2008

Cuando los padres se separan

Ocurre que no es fácil la convivencia, sin embargo nos comprometemos a vivir en pareja desde el momento que nos unimos y decidimos procrear un hijo. Este niño es fruto de lo que todos consideramos amor, ese cariño que se vive con el otro, nos permitirá sacar adelante a ese hijo que tanto amamos.

La realidad nos abre los ojos y sucede que la pareja no se entiende, es necesario tomar decisiones, por ende, ocurre la separación. ¿Qué se debe hacer? Pues decirle la verdad a los hijos y no demorar en hacerlo pues ello puede perjudicarlos más.

Hoy en la consulta una madre me contaba que su esposo y ella habían tomado esta decisión, los papeles ya estaban a punto de ser firmados y los hijos ignoraban todo el proceso. ¿Cómo creen que esos niños van a reaccionar cuando se les diga que la separación es un hecho consumado en los tribunales y que ellos como pareja no volverán a vivir juntos? No esperemos este momento, pues esa crísis será muy difícil de superar y los hij@s siempre vivirán pensando que fueron engañados por sus propios padres. Las terapias ayudan para que las familias mitiguen sus dolores y las heridas logren cerrarse, pero esto surtirá efecto siempre quie se realicen en un tiempo y momento propicio.


sábado, 24 de mayo de 2008

La Importancia del juego

El ser humano aprende a jugar practicamente desde que nace y es por medio del juego que llegará a formar su ser íntegro y completo.

Las reglas que se derivan de los juegos les permiten acceder al mundo de los adultos y a los adultos comprender a los niños por medio del juego, de la simulación y de la fantasía. Los padres debemos jugar con nuestros hijos, pero no para matar el tiempo, sino para relacionarnos con nuestro hij@ y permitirle así conocernos y nosotros poder asi enseñarles estrategias que les permitirán con el paso de los años construir su proyecto de vida.

Los entendidos en la materia han desarrollado diversas técnicas que conducen al aprendizaje por medio del juego, incluso el aprendizaje de un nuevo idioma se facilita por medio del juego.

La educación preescolar orienta sus actividades hacia el juego. El padre de familia debe ser muy cauto al intervenir en el juego con su hij@, no debe incentivar el juego brusco, ni la vilolencia y mucho menos conducirlo a la mentira o el engaño, sus orientaciones deben ser claras y sencillas.

Para nosostros los padres la risa de nuestrro hij@vale más que mil palabras, por ello juguemos y seamos felices.

miércoles, 14 de mayo de 2008

NIÑOS QUE MIENTEN

Hace unos días navegando en la web encontré este artículo en www.educarbien.es y me pareció importante compartirlo con ustedes.

Enséñales a decir la verdad
Muchos padres se preguntan qué hacer para que sus hijos dejen de ocultar, invertir o adornar la realidad. Busquemos las soluciones teniendo en cuenta que cada mentira es una fuente de información valiosa acerca de los temores y necesidades del niño.

María Peón. PSICOTERAPEUTA

Como ocurre con casi todas las cosas, la normalidad es una cuestión de grado. La gran mayoría de los niños miente. Se calcula que el 7% de los chicos y el 4% de las niñas lo hace con bastante frecuencia. Se trata de un fastidio evolutivo; una salida de emergencia de una etapa a superar. No en vano, la capacidad para decir deliberadamente lo que no es cierto, la fantasía y la voluntad, crecen al mismo ritmo. Recordemos que, entre los dos y los cuatro años, el niño aprende a decir "no" y a distinguir lo que quiere de lo que no quiere. Con el paso del tiempo, el pequeño descubrirá que sus deseos encuentran límites y que la línea recta no siempre conduce a la satisfacción. En cuanto el niño compruebe que existe un modo alternativo de conseguir lo que quiere o de evitar lo que teme, habrá descubierto un nuevo recurso social: la mentira.

Cuándo empiezan
En ausencia de los conceptos abstractos con los que llegar a comprender la importancia de la verdad, los preescolares, más que mentir, utilizan la reserva y la ocultación. Pero, entre los cinco y los seis años, por obra de la buena educación, empiezan a distinguir el atentado a la verdad como acto deshonesto y socialmente indeseado. Pero, antes de enfrentarnos al problema, sepamos que, cuando los frutos de esta capacidad transformadora infantil son bien canalizados, activarán el desarrollo.
Para estar en condiciones de engañar, el niño tiene que haber desarrollado la capacidad de abstracción y algunos deseos independientes, contar con la imaginación, asumir cierto riesgo, ser consciente de la realidad y conocer de antemano la norma que va a transgredir con su mentira.

Cómo reconocer al niño mentiroso
Cuando los chicos mienten, suelen parecer asustados o ansiosos. El niño -pese a que lo que a veces se dice- es aún un mal actor. Sus relatos presentan contradicciones e incoherencias. Los padres deben escuchar cuidadosamente lo que sus hijos cuentan, sin llevar a cabo una persecución psíquica. No se trata de mirar fijamente a los ojos en busca de los brillos característicos del engaño, ni de someterles a un tercer grado, sino de prestar la suficiente atención a lo que dicen para detectar incoherencias.
Las mentiras de los niños suelen sonar ensayadas. Se han señalado otros indicadores físicos, como cambios en el movimiento corporal, inflexiones en la voz, sequedad de boca, respiración muy profunda o superficial, largas pausas entre palabras... Sin embargo, como sucede en el caso de los adultos, frente a los gestos que nos delatan, no existe un total acuerdo.
Paradójicamente, y en cuanto a la personalidad, el niño mentiroso puede presentar una honestidad militante. La necesidad de purgar el sentimiento de culpa, el deseo de parecer más sinceros o el simple odio hacen que, a menudo, los niños se muestren justicieros, inquisidores y suspicaces.

Claves para entender al niño mentiroso
Entre los cinco y los ocho años, se han encontrado razones de fondo generales que podremos asociar a mentiras comunes. No se trata de interpretaciones inequívocas. Las tomaremos como ejemplos de lo que a menudo significan:

-"Yo no he sido". Cuando el niño que niega haber roto el jarrón o haber transgredido una norma intenta eludir el castigo que anticipa. ¿De qué tiene tanto miedo?

-"Sí que sé". Al niño que no sabe cómo hacer algo y dice que sí sabe, esta mentira le sirve para combatir vergüenzas y sentimientos de culpa. ¿Por qué no se acepta?

-"Ese coche es de mi padre, que es jefe". Si el pequeño se inventa propiedades, gestas o capacidades, podemos entender que necesita aumentar su autoestima o el gusto por su vida cotidiana de manera ilusoria. ¿Qué le deprime?

-"Ayer me insultaron dos policías y les pegué". Frente a las historias bizarras, podemos sospechar que el niño intenta llamar la atención o conseguir los halagos de los demás, asustar, impresionar... ¿Qué quiere que sientan los demás?

"Pues a Marta sí que se lo compran". Cuando utiliza las falsedades para manipular, está tratando de obtener algo que, de otra manera, se le niega o prohíbe. ¿Por qué no negocia?

"No sé quién fue". En ocasiones, mintiendo a los adultos, el niño pretende demostrar su lealtad o proteger a otros, queridos o temidos por él. ¿Qué le guía?

"Me duele la tripa". Algunos niños recurren a mentiras sobre su salud por inmadurez, para evitar enfrentarse a situaciones difíciles. ¿Por qué las evita?

"Papá dejará a su novia, volverá con mamá y me llevará a la playa". Cuando los deseos son inalcanzables, el niño puede utilizar la imaginación para encubrir, negar o maquillar realidades dolorosas que no logra asumir. ¿Qué es lo que no asume?

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